Parte del proyecto, contribuye en la construcción de invernaderos comerciales y huertos familiares donde se produce frutos y hortalizas para la venta y consumo de las familias.
Trabajos coordinados en provincia
Para su ejecución, productores y técnicos trabajan coordinadamente. La empresa pública aporta con: tubos metálicos, plásticos, malla poli-sombra, manguera para riego y soporte técnico para el desarrollo completo del proyecto; mientras que los emprendedores cubren los gastos restantes. Como resultado ahora en los invernaderos se cosecha frutos como: tomate, pimiento, babaco, pepino; y en los huertos: zanahoria, cilantro y lechuga, entre otros.

Bladimir Romero, gerente de Agropzachin EP, explicó el trabajo desplegado en las parroquias. “Tenemos aproximadamente 18 técnicos desplazados en las parroquias y 8 unidades móviles dando asistencia técnica. Además, impulsar ferias, pero ahí no nos quedamos, trabajamos en la logística, monitoreo y transporte”, sostuvo Romero.
En los nueve cantones de la provincia se edifican invernaderos comerciales, con el fin de potenciar la actividad agrícola y económica de las organizaciones. Fernando Camacho, técnico agrónomo del cantón Paquisha, indicó que el proyecto contempla 45 huertos familiares y 4 comerciales por cantón. El aporte desde la entidad provincial es de tubos, soga pisante, alambre, plástico, grapas y malla sarán, lo cual disminuye en gran medida los costos de construcción.
Asistencia técnica permanente
Además, la asistencia técnica es permanente, los técnicos visitan los huertos realizados y educan al productor en la preparación del terreno, manejo de cultivos, control de plagas y más. Juan Recto, de la parroquia Bellavista del cantón Paquisha es uno de los beneficiarios, él comenta que aportó con tubos, varillas, sistema de riego y lo más importante, la mano de obra, y mencionó que los beneficios son muchos en comparación a la inversión que ha realizado con su familia.
En la parroquia Panguintza del cantón Centinela del Cóndor, tenemos el caso de Norma Jiménez, quién vive de la agricultura y expendio de diferentes hortalizas como lechuga, col, cebolla, puerro (cebolla en hoja), perejil, culantro y brócoli. Esta productora comenta que el apoyo de los técnicos es muy importante puesto que actualizan sus conocimientos para obtener mejores resultados.

Igual es el caso de Clara Jiménez, del barrio Pantaña de la parroquia Guayzimi, quien afirmó que todos los miembros de su familia se alimentan de las hortalizas y frutas que cosechan, las mismas que no contienen productos químicos y son muy saludables para el consumo humano.
Jaime Cabrera, beneficiario del proyecto de soberanía alimentaria, comentó que ellos vienen día a día a ver las necesidades de los agricultores, “para nosotros es muy importante la asistencia técnica, nos ayuda a tener una mejor producción. Agradezco el apoyo a la infraestructura, realizar una construcción así, es bastante costoso por ello me ha ayudado mucho y gracias a esto puedo ofrecer empleo a más personas” mencionó el propietario de un invernadero del barrio Pucarón, en Palanda.