Este viernes se desarrolló una capacitación más a los agricultores. Mario Lapo Maza, técnico en cultivos de frutales, con una maestría en Administración de Empresas, trabajó para Naciones Unidas en la ejecución de proyectos y trabajó para la empresa Agripac durante 15 años en la Gerencia Técnica de Semillas.
Bondades de los valles
Dice que Loja cuenta con los suelos con mayor cantidad de valles cálidos en el país y lo menciona por cuanto ha recorrido todo el Ecuador, pero lamentablemente, por diferentes circunstancias no se ha podido aprovechar las bondades para cultivar otras especies que no sean maíz y maní, que no han ayudado al agricultor y en muchos casos los ha llevado a la pobreza.
Lapo Maza quien también es catedrático en la Universidad Católica y Universidad Agraria del Ecuador, ha estado vinculado a la radiodifusión. En radio Caravana estuvo por 10 años con el programa de Impulso Agropecuario y actualmente el programa lo difunde en Radio Paltas en la provincia de Loja, los fines de semana.
Considera que el clima es fundamental para el cultivo de pitahaya y guanábana, ya que se requiere de temperaturas que vayan desde los 20° a 30°, en donde se adaptan estas especies y, también una altura de hasta 1200 m.s.n.m con excelentes resultados.

El especialista en cultivos frutales, vive en Guayaquil, pero es agradecido con su tierra y quiere dejar huellas en la provincia de Loja y brindar sus conocimientos a los agricultores de su tierra natal, ya que ha manejado cultivos de exportación en la provincia de Santa Elena, Guayas y Manabí.
Apoyo al agricultor en cambio de cultivos
Añade que los valles de los cantones Calvas, Paltas, Catamayo, Zapotillo, Pindal y Loja, además de la cuenca del rio Catamayo, son propicios para cultivar ambas especies, pero por la falta de apoyo e iniciativa de las autoridades de turno, no se han aprovechado los suelos, ni tampoco existe un proyecto que vaya en beneficio de los agricultores.
La desconfianza de los agricultores es si el cultivo se adaptará a la zona, pero hay que tener paciencia y por ello, cada dos meses han estado capacitando sobre distanciamiento de siembras, momento de podas, fertilización, riego, polinización. “No hemos parado ni siquiera en pandemia y nuestro compromiso es no dejar al agricultor. En diciembre tenemos planificado con técnicos especializados en alimentación para visitar y capacitar sobre la obtención de derivados de las frutas. La idea es no vender materia prima, sino en derivados para tener un mejor margen de utilidad para los agricultores”, enfatiza Lapo Maza.
Comentó que a Loja le hace falta proyectos y sobretodo asociatividad, para aprovechar el apoyo de ONGs, ya que solos no se puede llegar a cumplir los objetivos, también obtener una marca y poder exportar la producción que es lo más aconsejable y ayudará a los agricultores.
Nivel de cosecha de los frutales
En el caso de la guanábana desde la siembra hasta la cosecha, tarda un año y medio y hasta dos años en iniciar a dar frutos, todo depende del clima, mientras más cálido y más horas luz solar, reduce el tiempo de cosecha. Mientras en la pitahaya, el periodo de inicio de cosecha desde su siembra es de un año. Ambas especies tienen un periodo de producción no menor a 25 y 30 años. Es decir, se apuesta al futuro y el agricultor debe entender que está garantizando un mejor futuro y el de su familia.
El técnico explica a Infomercado Ecuador que mientras más agua tenga el cultivo de ambas plantas, mayor será su producción, por cuanto a la pitahaya por ser familia de los cactus, pensamos erróneamente que no requiere riego.
La pitahaya en 2021, el kilo se exportó en un valor de $2,25. En el primer año se llega a cosechar 4 mil kilos por hectárea cultivada, el segundo año asciende entre los 8 y 10 mil kilos, en el tercer año entre 15 mil y 20 mil kilos y a partir del cuarto año, la cosecha sobrepasa los 30 mil kilos. Por hectárea de terreno de siembran mil plantas.
En cambio, en la guanábana por hectárea se cultivan 350 plantas. De cada planta se cosecha 5 frutos en el primer carguío, el segundo año ya son 15 y en el tercer año ya son 25 frutos. La ventaja es que todo el año está produciendo.
Pero la idea, dice Mario Lapo es enviar en pulpa, ya que el kilo el año anterior se comercializó en $2 dólares. Cada fruta puede tener un peso de 5 y 7 kilos, aunque dependiendo del cuidado y del suelo, otros pueden pesar entre 10 y 12 kilos.
Clima de los valles son óptimos para los cultivos
La ventaja de los valles de Loja es que todo el tiempo se mantiene la temperatura, “a diferencia de Santa Elena en donde hemos cultivado y que afecta la corriente fría de Humboldt desde mayo hasta noviembre, bajando el grado grics de la fruta, es decir menor azúcar, lo cual es penalizado y baja el valor”, detalla Lapo.
El Catedrático manifiesta que el agricultor debe ser capacitado en los mercados a llegar, porque con estos dos frutos no se puede pensar en llegar a los mercados locales. El objetivo es ciudades grandes del país y también a otras naciones, pero con un centro de acopio para que el fruto pueda llegar de toda la provincia y se logre ser tratado y el producto de calidad exportado.

En Paltas se trabaja en las parroquias Yamana y Casanga. Con mucha pena dice que no cuenta con apoyo de ninguna empresa o autoridad. La preparación que brinda a los agricultores es por propia cuenta
El viernes se desarrolló una nueva capacitación a 60 agricultores interesados en este cultivo, quienes vienen preparándose desde hace tiempo y con quienes se tiene 15 parcelas demostrativas en Paltas. “Hemos buscado agricultores líderes y con capacidad de adaptarse al cambio y las personas que buscan el éxito”, acotó.
Añade que los cultivos frutales en la provincia de Loja se debería hacer un inventario y los que ya han cumplido su vida útil, deberían ser reemplazados con plantas altamente productivas y de mayor demanda en el mercado.