Los mayores ingresos no serán para aumentar el gasto, sino para reducir los niveles de pagos atrasados en el sector público. Ese monto es mayor que los picos registrados en los últimos 12 años, cuando en 2015 y 2018 se generaron ingresos tributarios entre $15.200 millones y $15.700 millones.
Los buenos resultados de 2022, según Francisco Briones, director del SRI, se deben a que hasta agosto ya se registró un incremento de más del 30% con respecto a 2021. De ese porcentaje, un 9% corresponde a los cambios establecidos en la última reforma laboral vía impuesto a la renta y contribuciones temporales sobre el patrimonio. El 21% restante está relacionado al aumento de las ventas y la actividad económica.
Bocanada de oxígeno en el pesado endeudamiento
En otras palabras, el país está consiguiendo una bocanada de oxígeno en el pesado endeudamiento que ha ido acumulando en los últimos años. “Eso es positivo para el país, pero en las actuales condiciones más ingresos tributarios, o más recaudación, no implica más dinero disponible para gastar. Esto implica recursos adicionales para reducir las necesidades de más deuda”, dijo Briones a diario La Hora.
Así, por ejemplo, el exministro de Economía, Fausto Ortiz, ha reconocido que el Gobierno de Guillermo Lasso ha hecho un gran esfuerzo por identificar a quién y en qué monto debe pagos atrasados de años anteriores. Gracias a ese esfuerzo, han bajado en $1.000 millones esas obligaciones pendientes; pero faltan por pagar $1.400 millones más.
Sin una mayor recaudación de impuestos, esos valores se cubrirían con más endeudamiento interno o externo. En este aspecto, el actual ministro de Economía, Pablo Arosemena, ha recalcado que se han asignado y transferido los presupuestos necesarios, pero la ejecución depende de cada sector.
Sin embargo, Roberto González, economista, explicó que, a pesar de estos esfuerzos, el Gobierno sigue debiendo una mejor gestión de los dineros públicos, porque hay sectores como salud, donde persisten los problemas de abastecimiento y calidad del servicio.
Calidad de gasto persiste
En otras palabras, el problema en la calidad de gasto persiste y golpea todos los días al Gobierno. Además, con la mejor recaudación de impuestos se logra cubrir parte de las pérdidas sufridas por el paro de junio de 2022 y el aumento de los subsidios a los combustibles.
El Gobierno mantiene la meta de cerrar este año con alrededor de $2.200 millones de déficit fiscal, es decir, más de $2.000 millones de gastos por encima de los ingresos.
Otra de las deudas pendientes del Gobierno es el mejoramiento de los controles para reducir la evasión de impuestos. De acuerdo con el Director del SRI, por eso se crearon los llamados PCR tributarios o Planes de Control Rápido, señala La Hora.
Durante este mes de octubre de 2022 se finalizará el primer grupo de revisión. “Tenemos buenos resultados. De todas las personas seleccionadas para hacer este tipo de controles, en el 95% son casos de contribuyentes que dijeron: me llamaron, me descubrieron, y voy a cambiar mi declaración para pagar todo lo que debo”, dijo Briones.
En las próximas semanas se conocerán los primeros resultados, pero el objetivo es cobrar a los que no pagan, controlando debidamente y con una presencia real.