El Ministerio de Inclusión Economía y Social (MIES) zonal 6, que comprende: Azuay, Cañar y Morona Santiago, en estos meses, y también en diciembre, intensifica sus acciones para el control del trabajo infantil.
Adriana Zamora, profesora de primaria y psicóloga educativa, dice que uno de los principales medidores para evidenciar este aumento son los mercados, pues a estos lugares acuden en buena parte los menores para trabajar. “Van a los mercados, principalmente, a ayudar a sus padres o familiares a vender diferentes productos, pero algunos también se dedican a la mendicidad. Otros en cambio van a la construcción, agricultura, labores de limpieza doméstica…”.
Casos de menores trabajadores
Este es el caso de Tania Tacuri, de 37 años, de Saraguro. Junto con sus dos hijos: Tamara, de 7 años, y Ronald, de 10, todos los días llegan al mercado El Arenal, el más grande de Cuenca. Ambos estudian en la escuela Eduardo Crespo Malo.
Los tres recorren y ofrecen frutas como mandarinas, duraznos y frutillas, a un dólar. También limones y maracuyá. La madre contó que las frutas las compran a los mayoristas y que por la reventa ganan entre ocho y 10 dólares por día.
Aunque no hay estadísticas actuales sobre el trabajo infantil en Cuenca el MIES tiene identificados a más de 900 niños en estas condiciones en Azuay, Cañar y Morona Santiago.
Marco O., otro pequeño, de nueve años, también ha hecho de este centro de abasto su espacio de trabajo. Es estudiante de la Unidad Educativa del Milenio Quingeo, que está en la parroquia que lleva este mismo nombre. Él en cambio ofrece granos en funda a un dólar y a 1,50. Su mamá, Sonia T., de 28 años, y su papá Rolendio O., de 30, tienen carretillas metálicas para dar el servicio de transporte de productos.
Al igual que estos pequeños, decenas de otros niños caminan por este mercado para ofrecer diferentes productos. No acceden a contar dónde están sus padres ni algunos detalles de su trabajo. Parece estar advertidos de no hacerlo.
Estadísticas de niños en mercados laborales
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), hasta antes de la pandemia por la Covid 19, en 2019, en Ecuador había 375.342 niños y adolescentes que trabajaban.
La mayor parte proviene de poblaciones indígenas y montubias, y en menos medida están los mestizos y los afroecuatorianos. La agricultura y ganadería son las actividades que más emplean mano de obra infantil y adolescente.

Daniela Coronel, psicóloga y trabajadora de la Fundación Salesiana PACES, conoce de cerca la realidad de los pequeños que laboran en este mercado, que es el mayorista de esta urbe. “A diferencia de otras fundaciones que están a favor de la erradicación nosotros tenemos una mirada un poquito más reflexiva de la realidad que tienen ya que erradicar el trabajo infantil de golpe es complejo…”, detalló.
Coronel manifestó que en Fundación Salesiana dan un acompañamiento integral a los pequeños y a sus familias, para que los menores trabajadores tengan la mayor garantía de sus derechos y seguridad.
Esta fundación tiene sus centros de atención precisamente junto a mercados como El Arenal y Nueve de Octubre. También está en el sector de María Auxiliadora, en el centro de la ciudad.
Atenciones para los menores
Diana Gonzáles, directora de Acción Social, del Municipio de Cuenca, indicó que en 2021 tras la pandemia de la Covid-19 iniciaron el proyecto Juntos Crecemos: El Capullo, para trabajar contra la violencia intrafamiliar.
Con esta iniciativa buscan involucrar a los menores en el sistema de protección de derechos de esta ciudad para asimismo prevenir el trabajo infantil. “En este tema las dos cosas van vinculadas, contienen una vinculación directa, esto está relacionado a todo lo que son vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes…”, expresó la funcionaria.
Además, anunció que tienen previsto para este año inaugurar la Casa del Centro Diurno, que está en el sector de San Roque, para dar acogida a niños en situación de vulnerabilidad.
El Municipio de Cuenca para la temporada vacacional ofrece colonias vacaciones con diferentes temáticas para que los niños y sus padres tengan alternativas para estos días.
El Mercurio