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Ladrillera «Rodrigo Paz» el cambio de rudimentario a tecnológico

La fábrica de Ladrillos “Rodrigo Paz”, es un reconocimiento a un hombre que durante varios años se dedicó a elaborar este producto, destinado al sector de la construcción. Para obtener un ladrillo de calidad tuvieron que invertir en maquinarias.

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Juan Diego Paz Zhingre, un Policía en servicio activo y su hermano Cristhopeer Hosua, se comprometieron a seguir con el legado de su padre.
Juan Diego Paz Zhingre, un Policía en servicio activo y su hermano Cristhopeer Hosua, se comprometieron a seguir con el legado de su padre.
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En el año de 1990, don Héctor Rodrigo Paz Ochoa, inició con la elaboración de ladrillos en la parroquia Malacatos, barrio Saguaynuma, cantón y provincia de Loja, pero lo hacía de forma rudimentaria. Un trabajo extremadamente pesado que al final de cada jornada dejaba secuelas de la labor que a diario realizaba.

Lamentablemente, don Rodrigo murió hace unos 14 meses y fueron sus hijos quienes decidieron seguir con esa labor y hacer que el trabajo que le ayudó a alimentar, vestir y dar estudio a sus hijos, continuara.

Legado de su padre

Juan Diego Paz Zhingre, un Policía en servicio activo y su hermano Cristhopeer Hosua, se comprometieron a seguir con el legado de su padre. Pero al ver que no tenía personal para trabajar, debido a que los obreros no querían laborar en una actividad tan pesada, decidieron darle un giro de 360 grados.

Enviaron a construir una máquina que reemplace el trabajo de las personas y fue en agosto de 2021, cuando empezaron a laborar ya con maquinaria especializada: con motor eléctrico, poleas, caja de velocidad y una extruzora que sirve para que el ladrillo salga comprimido duro y resistente.

Juan Diego, comenta que antes el trabajo era exageradamente pesado. La materia prima para obtener los ladrillos, ponían primero con agua y después con viruta de madera y al día siguiente, realizar el batido con pies descalzos por más de cuatro horas. “Era demasiado pesado el trabajo y por eso ya nadie quería trabajar en este proceso”, indica.

Elaboración tecnificada

Con la nueva máquina se acorta el tiempo de elaboración. La tierra de arcilla es llevada desde unas minas situadas en el sector Ceibopamba de la misma parroquia. El proceso inicia con la molida de la arcilla, luego es colocada en una mezcladora industrial, para finalmente obtener una sola masa que sale de la extruzora. El cortado para obtener cada unidad lo hacen de forma manual de acuerdo a las dimensiones que el cliente requiere.

La modernización ayudó a obtener un producto de alta calidad que les permitió competir con otros proveedores que habían ganado espacio en la zona. “Tenemos calidad, durabilidad y potencia en nuestro producto”, menciona.

Antes lograban sacar entre 400 y 500 ladrillos al día, en cambio con la tecnificación, obtienen de 2 mil a 3 mil ladrillos diarios y brindan empleo a 3 personas. Mensualmente, venden 40 mil unidades.

Inversión y variedad de ladrillos

Para lograr tener un producto de calidad y competir con otras ladrilleras foráneas, tuvieron que invertir más de $ 45.000 dólares. Actualmente, elaboran varios tipos de ladrillos y de todo precio: ladrillo visto macizo o conocido como panelones $ 0,35 centavos; ladrillo visto con hueco rudimentario alivianado $ 0,33 centavos; fachaleta macizo $ 0,33 centavos; gres para piso $ 0,20 centavos; ladrillo tipo bloque $ 0,50 centavos.

El tratar de dar un cambio a la elaboración de este producto de construcción, también los llevó a tomar otras medidas en la forma de quemar los ladrillos para que sean resistentes. Antes los incineraban durante 24h00, pero observaron que con menos tiempo y un manejo tecnificado, con 15h00 de fuego era más que suficiente.

También reconoce que encontraron la fórmula para que el ladrillo tenga un mejor aspecto, presentación y sobre todo durabilidad, algo que en la construcción se requiere.

También reconoce que encontraron la fórmula para que el ladrillo tenga un mejor aspecto, presentación y sobre todo durabilidad, algo que en la construcción se requiere.

Objetivos a futuro

Paz dice que el objetivo es seguir creciendo, adquiriendo más maquinaria y tecnología para ofrecer un producto de altísima calidad y también, crear otras fábricas en diferentes sitios y con ello, llegar a más clientes y general plazas de empleo.

“Nos hemos propuesto seguir el legado de nuestro padre, pero de una forma tecnificada. En la actualidad nos exigen calidad y durabilidad y eso es lo que actualmente estamos cumpliendo”, aduce Juan Diego, quien dice que al salir de la institución policial ya tiene en qué seguir trabajando.