En una nave de la 193 Feria de Loja se encuentran todos los emprendedores que salieron del proyecto del Fondo Ítalo Ecuatoriano para Desarrollo Sostenible (FIEDS).
Ellos recibieron formación desde la academia y han tenido el apoyo de la Corporación de Ferias, Plan Binacional y la Prefectura de Loja.
Vicente Torres, director del FIEDS, comentó que la Universidad Técnica Particular de Loja, postuló el proyecto en 2019 y desde el 1 de octubre de 2020 los están desarrollando y culminará el 1 de diciembre de este año.
Producciones que se comercializan
En el evento comercial, 20 emprendedores exhiben sus productos en la nave empresarial en donde se expenden productos textiles, pollo ahumado, artesanías, café, manualidades, frutos secos, jabones artesanales, bebidas, alimentos, chocolates, y otros productos procesados.
“Lo importante es formar a las personas porque este proyecto es de movilidad humana y entre nuestros emprendedores constan ecuatorianos y venezolanos, para quienes hemos brindado capital semilla”, acotó Torres.
El capital semilla que los emprendedores recibieron fue desde los $3.000 hasta los $10.000 dólares, un aporte económico no reembolsable. “Es algo histórico para Loja haber dado desde la academia 276.000 de capital semilla no reembolsable”, enfatizó.
Parte de la producción que está a la venta existen productos bien elaborados y los emprendedores han sabido manejar sus estrategias de mercado y han recibido el apoyo de FIEDS para canalizar sus ventas en diferentes espacios y posicionar cada emprendimiento.

Formación a emprendedores
Quienes integran este proyecto participaron de una convocatoria para la formación y posterior graduación con el Centro de Innovación y Emprendimiento Prendho de la UTPL y con apoyo de la Cátedra de Innovación y Emprendimiento.
Para el capital semilla, se realizó la convocatoria abierta en la provincia de Loja y contó con la participación de 195 postulaciones de los cuales calificaron 95 emprendedores y de ellos, 66 fueron seleccionados.
“Como universidad se ha buscado mantener la sostenibilidad y que cada proceso tenga normativas. El proyecto ha ayudado a tener empleo y generar plazas de empleo” mencionó Torres.
Además, enfatizó que Loja consta entre las cinco provincias más emprendedoras del país, sin embargo, existen emprendedores que no pasan los dos años de haber iniciado sus actividades. Para ello, la academia ha brindado procesos de sostenibilidades a través de indicadores pymes, que permitan a los emprendedores pasar los dos años y puedan sostenerse en los diferentes mercados.
La necesidad y subsistencia hace que se generen emprendimientos y el mayor número fue en época de pandemia. La universidad buscó definir cinco líneas en temas electrónicos y bioemprendimientos para dar sostenibilidad en generar nuevos productos en procesos innovadores.
Productores artesanales
Enith Ulloa, esta emprendedora lojana integra el proyecto familiar «Rumpa», dedicado a la elaboración de alcoholes orgánicos y aceites esenciales con aroma a eucalipto, lavanda, naranja, canela y romero, los cuales ayudan a relajar la mente, desinflamar las vías respiratorias y conciliar el sueño.
Enith comenta que “Rumpa ha tenido una muy buena acogida dentro de la Feria de Loja. “Estoy sorprendida porque muchas personas llegan a mi stand y se interesan por lo que presentamos”, señala.
Otra de las beneficiarias del capital semilla es Érika Gómez, propietaria de «Hidrocrops», un emprendimiento lojano pensado en la adaptabilidad de huertos en espacios reducidos dentro del hogar. Explica que con esta iniciativa impulsan la siembra y consumo de alimentos libres de químicos, precautelando la salud de las personas.
Emprendimiento de vino
También encontramos a emprendedores que han logrado abrirse espacio en el mercado por si solos, como es el caso Gloria Caraguay Aginsaca. Ella elabora vinos con las frutas que se cultiva en la parroquia Chuquiribamba, ubicado a 49 kilómetros de la ciudad de Loja.
Su emprendimiento “Videño Doña Gloria”, son a base de uva, mora, fresa, uvilla, toronche, piña. El proceso para obtener la bebida es que una vez recogida la fruta, coloca en recipientes por un periodo de 40 días para la fermentación y luego de ese tiempo, realizan la destilación.
Pero el sabor mejora cuando le adicionan miel de abeja que le da un toque especial al sabor del vino. “Mi negocio nació en la pandemia y me ha ido muy bien en este tiempo”, explica doña Gloria.
Los costos van desde $5 y $10 dólares cada botella, la planta de elaboración se encuentra en esa parroquia, junto al mercado.